Entender el concepto y poder de las Ideas, nunca me había supuesto una preocupación más allá de la típica conversación banal alrededor de un bote de guacamole a las 3 de la mañana. Pero ahora, que me he parado a escucharme, he descubierto la asombrosa capacidad de las ideas. 

“Una idea es altamente contagiosa, una vez se apodera del cerebro es casi imposible erradicarla”. Luchar contra tus propias ideas es una tarea sumamente compleja y cansada. Porque te enfrentas a ti mismo, y tú mejor que nadie sabes cuales son tus puntos más débiles. La técnica más habitual para combatir una idea es poner la mente en blanco, lograr hacer desaparecer todos aquellos pensamientos negativos. Suena fácil, pero para nada lo es. Ocupar la mente con otras cosas ayuda, obligarte a desviar la atención. Pero basta con un segundo de despiste para que esas ideas que creías tener bajo control, vuelvan a apoderarse de tu mente.

No son ideas complejas las que hacen que te derrumbes, de hecho suelen nutrirse de los aspectos más cotidianos de tú vida. En mi caso, por ejemplo, de las muchas ideas negativas que en este proceso me han asaltado, la que más me impactó y me dejó bastante tocada, fue la idea de no querer más a mi perrito en casa. Nominé a Alvin a abandonar la casa. Todavía lo pienso y me siento mal. Alvin, fruto de mis mayores sonrisas en los peores momentos, se convirtió de repente en un agobio. Mi mente se bloqueó de forma irracional, y la única forma de combatir esta idea fue con la ayuda de mis padres. Yo sola no encontraba las herramientas para combatir la tan horrorosa idea de no querer más a Alvin en casa.

¿Qué culpa tendrá el pobre? Finalmente, cuando ya no pude más con el peso de aquella idea, me armé de valor y decidí que lo mejor era dejarla salir. No fue fácil expresar lo que mi mente estaba gestando, pero como siempre mis padres fueron comprensivos y lograron que aquel pensamiento mitigara. No he vuelto a tener esa idea, dejarla marchar fue sin duda todo un acierto.

Desde mi experiencia, creo que si obvias la idea al final se acabará enquistando, por lo que en un entorno seguro dejarla marchar es una gran opción. Seguramente a la hora de verbalizarla te sientas mal, es lógico, ahí entra en juego la psicología que pueda aplicar quien te escucha, las argumentaciones que emplee para contrarrestrar tus pensamientos, esto te hará ver que tú agobio, la ansiedad en el pecho, no son más que fantasmas de tú mente.

Un pensamiento en “El poder de las ideas

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La música y el alma

Lun Ago 22 , 2022
Suena tópico, muy comercial, y quizá un tanto onírico, pero creo sinceramente que la música tiene la capacidad de calmar el malestar del alma.
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