Pido por favor, a todo el personal sanitario, que no se dejen llevar por el imaginario colectivo, y no den cosas por sentado.

En el imaginario colectivo de nuestra sociedad los jóvenes somos personas ágiles y sanas, y muchos lo son, pero no todos. Yo, a día de hoy, no soy muy ágil y no estoy sana, no me gusta el calificativo de enferma, así que dejémoslo en que estoy malita.

Que una chica, joven, acuda a las 8.10 de la mañana a someterse a una resonancia, es sinónimo de que bien bien no está. Y creo, que como sanitario debes velar porque la prueba sea lo más llevadera posible para el paciente y no se de por entendido que, por qué eres joven, no necesitas ayuda. Entiendo que el personal desconozca mi situación, pero no entiendo que den por sentado cosas. Seguramente una persona de edad avanzada tenga muchísima más agilidad que yo. Pero al señor o señora de 50 años se le va a tender una mano de ayuda mucho antes que a la chica de 19, y eso está mal.

Soy consciente de las limitaciones de la sanidad pública, y me da mucha pena oír esas conversaciones entre auxiliares donde ves lo mal que están. Por eso, no pido que me traten a cuerpo de rey, solo espero que al sentarme en la camilla de la máquina, me echen una mano y no me digan “Quítate las playeras”, sin ninguna intención de ayudarme. He tenido que ser yo, la que, con una vía puesta en el brazo, visión doble, y falta de equilibrio consecuencia de mi tumor, quien suba la pierna y me quite las playeras con muchas dificultades que no quisieron ver. Es un gesto sin importancia, si, pero ya que la cosa está como está, porque no hacer lo que está en tú mano. No puedes citar a todas las personas que requieren de una resonancia, pero sí puedes tratar bien al paciente que tienes delante.

No pido que me den cita cuando yo quiero, entiendo la situación, no pido que me tapen con una sábana para no congelarme, entiendo la situación, solo pido que si ves que tengo dificultades para quitarme las playeras, no te quedes mirando, sino que actúes. Es cierto que me podía haber plantado y pedido ayuda, si, quizá en estos casos pecó de orgullo. Pero es que me da rabia, porque yo, joven de 19 años malita, no quiero tener que pedir ayuda para desamarrarme los cordones, porque primero, no quiero sentirme inútil y segundo hacer eso es recordarme a mi misma que no estoy bien, y siento mucho no querer regocijarme en la enfermedad.

Llevo 6 resonancias en año y medio y esto nunca me había pasado, también es verdad, que es la primera vez que entro sola caminando bastante recta, quizá por eso se han tomado mayores libertades, y desde aquí pido por favor a todo el personal sanitario, que no se dejen llevar por el imaginario colectivo, y no den cosas por sentado. Tengo parte de culpa por callarme la boca y no pedir ayuda, sí, pero creo que si alguien ve a una chica con dificultades para desamarrar unos cordones, lo mínimo es acercarte a ayudarla, lo mínimo.

Quiero aclarar que llevo más de un año y medio visitando el hospital en muchas ocasiones, varios ingresos y tratamientos, y siempre he sentido un trato maravilloso, lo de hoy ha sido un caso, espero que aislado, que ha hecho que saliera llorando y muy agobiada de la prueba. Escribo esto para que no olvidemos que trabajamos con personas, que tienen historias detrás y que no podemos dar nada por sentado.

Un pensamiento en “Imaginario Incorrecto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede gustar

A %d blogueros les gusta esto: