La distancia al igual que el tiempo, es de algún modo relativa. No es lo mismo tener que ir allí dónde queremos, que allí donde tenemos miedo.

La distancia al igual que el tiempo, es de algún modo relativa. No es lo mismo tener que ir allí dónde queremos, que allí donde tenemos miedo. No es igual coger el coche dirección a la fiesta de tu amiga, que dirección al dentista. Aunque la distancia que separa tú casa de esos lugares sea más o menos la misma. 

Este fenómeno de la distancia se me ha revelado tras un año de viajes prácticamente semanales al Hospital. Por suerte, ahora lo veo así, vivo bastante cerca del hospital. Por por tanto, acudir a primera hora de la mañana para una analítica no se me atraganta demasiado. Ahora bien, acudir a una resonancia es una auténtica pesadilla. La distancia en sí no varía, es ir desde mi casa al hospital. Si bien, dependiendo del para qué, el viaje es eterno o un simple un paseo.

Esto me ha llevado a pensar en personas que en mí misma situación médica, viven alejados de un hospital. Y no solo pienso en personas que deben encarar largas horas de carretera. Sino pienso en esos pacientes que residen en lugares carentes de centros hospitalarios preparados para sus patologías. Pacientes los cuales tienen que abandonar sus hogares durante x tiempo para tratarse. 

Hasta ahora, nunca me había percatado de la importancia que alberga la distancia que separa nuestro hogar de un centro hospitalario. Puede parecer una chorrada. Pero el hecho de saber que cuando salgas de esa cama, tan solo te espera subir la cuesta en coche y llegarás a tú hogar. Es sumamente importante.

Mientras estuve ingresada, tuve varias compañeras de habitación. Entre ellas, hubo una que me causó gran lástima. Esto se debía principalmente a que vivía en la península. Había venido de vacaciones al sur de la isla, con tan mala suerte que se había roto varios huesos de la pierna. Y requería de una operación.

Cuando me enteré. Solo podía pensar en que, una vez le dieran el alta, a aquella mujer le esperaba un viaje en avión para llegar a su sofá. La pena que aquello me provocaba era inmensa, y no podía dejar de pensar en aquellas personas que vivían separadas de un centro hospitalario.

Esto es algo que nunca se me había pasado por la cabeza, y que ahora me causa una mezcla extraña de lástima y rabia. Es curioso.

Hasta aquí mi artículo.

Gracias por leerme.

2 comentarios sobre “La distancia importa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Siguiente entrada

Querer y no Poder 

Vie Jun 10 , 2022
Querer algo no significa poder alcanzarlo. Es querer y no poder. Ponerse retos y luchar por ellos es una afición muy divertida si se huye […]

Te puede gustar

A %d blogueros les gusta esto: