Suena tópico, muy comercial, y quizá un tanto onírico, pero creo sinceramente que la música tiene la capacidad de calmar el malestar del alma.

Suena tópico, muy comercial, y quizá un tanto onírico, pero creo sinceramente que la música tiene la capacidad de calmar el malestar del alma.

Con alma, me refiero a esa parte anímica que todos tenemos y que pocos escuchamos. Yo la identifico como una tela, muy fina y transparente. La cual se posa sobre el pecho y hace presión, o no. Esa presión son los pensamientos negativos, pensamientos que una debe sustituir o que acaban hundiéndote. Cuando logras quitar esa presión, es decir, cuando consigues que los pensamientos negativos desaparezcan, te sientes libre. Sientes que no hay nada que pueda contigo, todo el dolor se esfuma y la fina capa de tela ya no supone un estorbo, tan solo reposa plácidamente sobre tu pecho.

Hasta hoy solo he encontrado dos estímulos externos que me hagan sentir así, la risa, la gran medicina del alma, estimulada en mi caso por casi cualquier cosa. Fuera todo fármaco al lado de una tarde con amigos contando batallas carentes de sentido, o un buen episodio de los Serrano. Sí, en mi casa estamos enganchados.

Y la música.

Hoy 22 de agosto por primera vez en bastantes meses he vuelto a bajar al gimnasio, me he puesto mis cascos y he pulsado play.

Sale el Sol

Sale el Sol (2018) de Nil Moliner ha sido mi gasolina. Seguramente si buscas una playlist de Gimnasio en Spotify esta canción no esté, ni esta ni ninguna del cantante. No es el tipo de artista que comúnmente se relaciona con motivación deportiva. Pero a mi, el ritmo me flipa y la letra, ahora más que nunca, me motiva mil veces más que una de David Guetta o Eminem, las cuales son motivadoras 100%.

Esa motivación se traduce en tranquilidad, centrar todas tus energías en mover los pies en la elíptica a ritmo de la música, hace que la tela casi se desvanezca. Logras hasta olvidar que al subir a casa te esperan 150mg x m2 de quimioterapia en pastillas.

Quizá esto no sea de la misma manera para todos. Cada uno tiene sus técnicas de evasión. Pero a mi, a parte obviamente de la escritura, que si antes me gustaba ahora es parte de mí, la música logra evadirme de todo, logra casi destruir los pensamientos negativos, logra que la tela fina y transparente sea parte de ti y no algo ajeno a tu ser.

2 comentarios sobre “La música y el alma

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