Querer algo no significa poder alcanzarlo. Es querer y no poder.

Ponerse retos y luchar por ellos es una afición muy divertida si se huye de la frustración 

Durante toda mi vida, desde bien pequeña, he sido de ponerme retos y luchar por ellos. Sacar X nota en un examen era lo más habitual, y lo conseguía, normalmente alcanzaba mi objetivo. Quería algo y luchaba para alcanzarlo. 

Siendo sincera, me gusta competir y me gusta ganar, me encanta de hecho. Sé que es algo que no mucha gente admite por falsa humildad, pero a estas alturas la verdad es que me importa poco lo que la gente pueda pensar. Tampoco es que ser competitiva sea malo. 

Últimamente no gano, no consigo mis metas. No son estas metas hitos estrambóticos como ser una estrella de Hollywood o ganar festivales internacionales, no. No hablo de esos retos, no. Últimamente no puedo hacer cosas tan simples como saltar, atarme los cordones o bailar. Cosas a las que nunca les di mayor importancia porque podía hacerlas. Son actividades simples que nunca me había percatado de lo que era querer y no poder hacerlas. Es una sensación muy extraña, sumamente difícil de describir con palabras. 

Que tú quieras hacer algo y tu cuerpo diga “No”, es verte en tu habitación pensando “voy a saltar”, pensarlo como nunca has pensado nada, intentar convencerte de ello, hacer que desde tu dedo meñique del pie hasta la última pestaña que cubre tu párpado asuman que “Voy a saltar”. Y a la hora de la verdad tus piernas no responden. Algo dentro se niega a seguir la orden, y por mucho que quieras no puedes, por mucho que lo pienses no hay respuesta. 

No vale con desear saltar, no vale con querer atarte los cordones, no es suficiente con intentar coger el tenedor como antes. No vale. 

Por eso tengo tantas ganas de tratarme, por eso aunque el miedo a meterme en la maquina y a tomarme las pastillas este ahí, quiero empezar ya. No veo la hora de poder hablar con mi desparpajo natural, de poder ir sola a comprar o de querer y poder saltar. 

Hasta aquí mi artículo de hoy.

Gracias por leerme. 

Hablamos en el próximo artículo.

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