Las salas de espera de un hospital son lugares bastante peculiares, yo he estado en varias y sin duda la más peculiar hasta ahora es la sala de espera del servicio de radiología oncológico.

Las salas de espera de un hospital son lugares bastante peculiares. Yo, por desgracia, o no, he estado en varias, y sin duda la más peculiar hasta ahora. Es la sala de espera del servicio de radiología oncológico. 

En esta sala, hay una televisión sin volumen por la que emiten vídeos de diversa índole, algunos informativos otros musicales; también una máquina expendedora repleta de todos esos alimentos que en consulta los médicos te recomiendan evitar. Nada mas entrar hay otra tele, esta sí tiene sonido, pero no emite vídeos. En ella es donde aparecen los números de cita, y la sala a la que se debe acudir. Cada vez que aparece un nuevo dígito pita. Entonces deja de importa en lo que estes inmerso para matar el tiempo. Lo dejas y observas la pantalla, con la esperanza de que sea tu número y cese la espera. Lo curioso, es que rara vez aparece tu número. 

En la sala hay un mostrador con el letrero de recepción justo encima. Como si hubiese más posibilidades, como si no fuera el único mostrador de madera al que puedas asomarte. 

Al llegar a la sala, el personal del mostrador te explica cmo has de proceder. Una vez dadas las instrucciones, te sientas en alguna de las sillas que están libres, y esperas a que el sonido del televisor indique tu turno, mientras ves imágenes mudas en la televisión y evades el sonido de la máquina expendedora.

SALA DE ESPERA DE ONCOLOGÍA RADIOTERÁPICA DEL HOSPITAL DOCTOR NEGRÍN
SALA DE ESPERA DE ONCOLOGÍA RADIOTERÁPICA DEL HOSPITAL DOCTOR NEGRÍN

Este pequeño texto vio la luz en esa sala de espera. Y es que las salas de espera pueden ser lugar de incubación para grandes historias, dado el prolongado tiempo que pasamos en ellas.

Me he percatado de que las salas de espera tienen un aura distinta al resto de salas del hospital. Y no solo por la falta de cobertura que te impide matar el tiempo viendo Instagram o leyendo Twitter. En estas salas, se respira otro aire. Es peculiar.

Si analizas la gran variedad de personas que toman asiento en una sala de espera. Te das cuenta de la pluralidad de seres que habemos, es increíble. Somos muchos, y somos muchos enfermos. Una piensa que va a estar prácticamente sola en la sala. Pero no, esto es incorrecto, hay muchísima más gente de la que piensas en una situación similar a la tuya.

Las salas de espera te demuestran eso, te demuestran que no eres la única, que hay más gente luchando como tú luchas. No conoces sus nombres, ni sus circunstancias, pero compartes ese espacio tan peculiar.

Hasta aquí el artículo de hoy.

Gracias por leerme.

Hablamos.

Un pensamiento en “Las salas de espera

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