Hace ya algunas semanas que la segunda temporada de Euphoria de Sam Levison llegó a su final, dejando a un lado mi opinión sobre el final de esta icónica serie, hoy vengo a hablar de una acción que me llamó mucho la atención, en concreto esta acción tiene ocasión en el episodio 2 de la temporada 5, justo en el minuto 42 de episodio, episodio llamado «Estáte quieta como un colibrí», me estoy refiriendo al chute de morfina que le es inyectado a RUE.

Ojo. Este artículo contiene Spoilers.

Sin duda esta serie es tan extremista que cuesta mucho identificarse 100% con los personajes y empatizar con ellos, al menos en mi caso. No soy toxicomana, no tengo un padre homosexual reprimido, ni una relación tóxica donde mi mejor amiga se acuesta con mi novio, pero sí hay algo que comparto con uno de los personajes. A parte del amor de Lexie hacia el Teatro, esta temporada pude identificarme con Rue, en el momento en Laurie le inyecta Morfina.

La morfina es una potente droga opiácea usada frecuentemente en medicina como analgésico. En mi caso tuvo ese uso médico, me la pincharon a las horas de operarme para solventar mi Arnold Chiari, para poder hacerme el TAC de control, que se debe hacer tras una intervención de mi índole. Pese a que la anestesia me tenía bastante adormilada, nunca olvidaré aquella sensación.

Me llevaron en la camilla desde REA, reanimación, a la sala de los TACs, allí una enfermera me dijo al oído “ahora tú estáte tranquila”. La obedecí. Entonces escuché. “10 mg de Morfina”. Acto seguido noté un pinchazo, en el brazo derecho, al principio no notaba nada, pero una vez los 10 mg entraron en mi cuerpo, pasé a otra dimensión. Era la primera vez en mi vida que experimentaba la droga, y empecé por la más fuerte. ¿Qué sentí? Sentí que el dolor se había esfumado, así derrepente, sentía que podía levantarme y correr, y sentía que me elevaba.

La sensación fue la misma que cuando un dibujo animado muere y su alma abandona su cuerpo. Esa imagen paranormal que todos tenemos en mente, eso fue lo que sentí. Me traspasaron de la camilla en la que había venido, a la camilla del TAC. Recuerdo, hacía unas 4 horas que me habían operado el cráneo/cerebro, y no sentí nada. Me forraron cual burrito con la sábana y cinta adhesiva. Me metieron en el TAC. BUZZZZZ. Salí del TAC, vuelta a mi cama, volvemos a REA.

No se cuanto tiempo me duró el efecto de la Morfina, solo recuerdo que al volver a REA estaba muy cansada, muchísimo, como si hubiera hecho dos musicales de Alexia Rodríguez sin descanso, muy cansada. Recuerdo que esa noche dormí muy mal, tuve una pesadilla horrorosa, no recuerdo bien que ocurría, pero sí recuerdo el miedo al abrir los ojos y verme en aquella sala, sola, el PIP de la máquina a mi lado, los cables, la sensación de querer salir corriendo y tan solo poder mover un dedo con mucha dificultad.

A Rue le inyectaron Morfina sin siquiera ella saberlo, para parar el mono, tal y cómo se ve en la secuencia se durmió instantaneamente. Yo no me dormí, solo estaba atontada, y asustada, muy asustada.

Hasta aquí mi artículo de hoy, quizá antes de lo que me hubiese gustado vuelvo a experimentar esta curiosa sensación. Si alguna vez has tenido alguna experiencia con esta droga por algún motivos médicos házmelo saber por comentarios.

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Hablamos en el próximo artículo.

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